Generar circuitos turísticos en los que el patrimonio vitivinícola sea el protagonista. Éste es el principal objetivo de Wine&Senses una iniciativa europea que inició su andadura en 2018 dentro del programa COSME y que se ha hecho visible en la Fiesta del Vino de Montmartre, el barrio de los pintores de París.

El proyecto, reúne a distintas entidades y empresas de España, Italia, Hungría, Portugal y Chequia. La coordinación corre a cargo de Cultur Viajes, la agencia especializada en turismo cultural de la Fundación Santa María la Real, que cuenta con el apoyo de otra entidad española, el Clúster AEICE, a través de la iniciativa Duero-Douro.

El principal objetivo de Wine&Senses es diseñar cuatro recorridos que aúnen patrimonio, paisaje, historia y gastronomía, con el vino como eje, para que el visitante pueda disfrutarlo en y con todos los sentidos. “Por ahora – explica María Heredia, coordinadora del proyecto en Cultur Viajes – Ya hemos definido las rutas, que se comercializarán, a través de la agencia en 2020 y que discurren por zonas viticultoras de España, Portugal, Italia, Hungría y República Checa”.

Rutas que logran que cada itinerario se convierta en una verdadera experiencia sensorial para el viajero, que se alejen de los recorridos tradicionales o del turismo de masas, apostando por un disfrute sostenible de los territorios con actividades de senderismo, catas comentadas en lugares singulares, actuaciones musicales en espacios patrimoniales, visitas guiadas a bodegas o viñedos…

Así, se ha reflejado durante la Fiesta del vino de Montmartre en la que el proyecto se ha hecho visible, gracias a RECEVIN, la Red Europea de Ciudades del Vino, que participaba en tan multitudinario y singular evento con un stand propio. “La participación en eventos de este tipo nos sirve no solo para presentar Wine&Senses, sino para conocer otras experiencias interesantes en el ámbito del turismo enológico que podemos incorporar al desarrollo del proyecto”, comenta María Heredia, quien incide en que la colaboración con otras empresas y entidades es “esencial para diseñar rutas diferentes, sostenibles y apetecibles para nuestro perfil de viajero, amante de la cultura”.

Fiesta del Vino de Montmartre

En cuanto a la fiesta del vino, explica Heredia, que tiene su origen en el siglo pasado, cuando se plantaron una serie de viñedos en la colina de Montmartre, para preservar el lugar frente a la construcción de un edificio. Tanto los viñedos, como la bodega y el vino pertenecen a la ciudad de París. El vino se llama «Clos Montmartre» y cada año se producen 500 litros, que se venden a cambio de una donación benéfica para obras sociales.

Cada otoño desde 1934, la fiesta se convierte en uno de los eventos más importantes de París, que congrega a más de medio millón de visitantes. En esta ocasión, RECEVIN participó con vinos de Portugal, y, además, promocionó el proyecto Wine&Senses. Frente a su stand, una gran pancarta a los pies de la basílica de Sacre Coeur daba cuenta de los objetivos de la iniciativa, mientras un grupo de cante del Alentejo, amenizaba la fiesta.

Unimos así el Patrimonio Vinícola, con el Patrimonio Cultural y con esta música tan típica portuguesa que cuenta, además, con la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”, apunta la directora del proyecto, “demostrando que el patrimonio no solo emociona sino que puede ser recurso de futuro para los territorios”.

Cuatro rutas, cuatro destinos, múltiples experiencias singulares

“En Europa existen cuatro regiones viticultoras rurales declaradas por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad, llenas de joyas patrimoniales y tradición, que todavía son desconocidas para el gran público y, en las que creemos que el viajero podrá activar todos sus sentidos”, argumenta Heredia.

En Hungría, la región de Tokaj-Mád, sorprende por los matices de su vino sobre suelo volcánico. En la República Checa y la zona Sur de Moravia, la propuesta pasa por paseos en bicicleta por vías verdes entre viñedos. En Italia y el Parque Natural protegido de Cinque Terre, los viñedos llegan al mar y es frecuente ver pequeños barcos acarreando cestos llenos de uva en época de vendimia, atravesando cinco pueblos marineros pintorescos, que mantienen toda su autenticidad.

Finalmente, la más cercana, la cuarta ruta nos lleva a recorrer un territorio transfronterizo que une España y Portugal, en torno al río Duero. Es el área más extensa, con más denominaciones de origen y monumentos de primera categoría. Tanto, que la ruta inicial se transforma en dos recorridos bien diferenciados: uno discurre por Castilla y otro por el valle donde el Duero se transforma en Douro para desembocar en Oporto.

El consorcio

Aunque las rutas las comercializará Cultur a partir de 2020, su diseño ha sido posible, gracias no solo a Duero Douro del clúster AEICE, sino también a la participación de la Red Europea de Ciudades del Vino (RECEVIN), el Parco Cinque Terre, el Instituto Nacional de Patrimonio de Chequia, la asociación Mad Circle y la empresa tecnológica italiana Informamuse.

Todos ellos representan a España, Italia, Hungría, Portugal y Chequia, a territorios declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO y países que concentran más de la mitad de la producción vitivinícola en Europa y que, además, cuentan con una gran riqueza patrimonial.

Ambos factores son los pilares sobre los que se apoya el trabajo del consorcio Wine&Senses, que además desarrollará varias herramientas tecnológicas como una app, una página web con información georreferenciada de las rutas o aspectos de realidad aumentada.

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