La Mojonera de Brañosera y el Valle de los Redondos, nuevo patrimonio inmaterial protegido

El procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultural requiere la previa incoación y tramitación del expediente administrativo por la Consejería de Cultura y Turismo. Así y de acuerdo con […]

23 de febrero de 2022

El procedimiento de declaración de Bien de Interés Cultural requiere la previa incoación y tramitación del expediente administrativo por la Consejería de Cultura y Turismo. Así y de acuerdo con la definición de Patrimonio Cultural Inmaterial adoptada en 2003 en la Convención para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, y con las normas de Declaración de Bien de Interés Cultural, la Dirección General de Patrimonio Cultural, incoa procedimiento para la Declaración como BIC de carácter inmaterial de la Mojonera de Brañosera y el Valle de los Redondos (San Juan de Redondo y Santa María de Redondo).

Se trata de un patrimonio cultural que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiendo un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.

La Mojonera es una fiesta o celebración estival que tiene lugar cada nueve años entre los vecinos de Brañosera y los Redondos, en la que se rememora el pleito que tuvo lugar entre ellos en 1575. El evento ha permanecido prácticamente inalterado en el tiempo hasta nuestros días como acto de refrendo de un acuerdo por el que hace siglos se pactó una explotación sensata de un recurso natural, que implica el uso del agua y de los pastos como fuente de riqueza. La fiesta es una valiosa celebración de la convivencia, un acto de refrendo de un acuerdo que permitió la concordia y resolvió un conflicto sobre un recurso sensible. La transmisión oral, la identidad de los miembros de la colectividad, las acciones que se representan, el protagonismo de la comunidad, la diversidad de símbolos y significados, la pervivencia a lo largo de la historia y la vitalidad actual, hacen de la Mojonera una manifestación cultural de alto valor patrimonial.

La Mojonera

La Mojonera es una tradición ancestral conocida como “correr la mojonera” que se celebra desde el siglo XVI entre los concejos del Valle de los Redondos y Brañosera. Tiene su origen en las discrepancias surgidas en 824 con motivo de los privilegios que el fuero de Brañosera y su carta puebla, la más antigua de España, otorgaba a los foramontanos de Brañosera, los cuales competían con los intereses de los habitantes de los Redondos. Estas discrepancias se centraban en la explotación de pastos y la titularidad del glaciar del Sel de la Fuente cuya agua se utilizaba para el regadío de los pastos. Discrepancias que dieron lugar al primer pleito entre Brañosera y San Juan y Santa Maria de Redondo en 1399, precedente del que tuvo lugar en 1575 por la misma causa los pastos de Covarrés y Sel de la Fuente. En este primer pleito documentado de 1399, se otorgaba a los vecinos del valle de los Redondos el uso de los pastos para sus animales durante el día, debiendo retirar sus animales a la puesta del sol hasta el lugar conocido como Fuente del Cobre, al mismo tiempo se ratifican los lindes del fuero de Brañosera. El conflicto entre los concejos se somete a la resolución de jueces, árbitros amigables componedores, tal y como eran denominados en el pleito de controversia.

La resolución definitiva y pacífica del conflicto tiene lugar por sentencia en 1575, en la que se conminaba los vecinos a “ser buenos amigos y hacer buenas obras, hasta aquí lo han hecho sus mayores y antepasados”, en un proceso bien documentado que satisface ambas partes y permite el uso de los pastos a los dos enclaves. La minuciosa transcripción del pleito constituye un interesantísimo documento desde el punto de vista antropológico y jurídico, por cuanto se puede conocer la realidad social y económica de un momento concreto de la historia de la montaña palentina en el siglo XVI, sus derechos y costumbres, su cultura y tradición y su dependencia de las condiciones ambientales y geológicas para poder sobrevivir.

En la actualidad la Mojonera sigue su ciclo de celebraciones en el mismo escenario y con los mismos elementos que la definían desde hace 434 años. Es una celebración festiva que tiene lugar cada nueve años, en los primeros días del mes de septiembre, con la convocatoria de marcha hacia los pastos de Sel de la Fuente y recorrido de los mojones, por los vecinos de ambos predios implicados. Posteriormente se realiza la ceremonia de reconocimiento y firma del acta de conformidad ante notario y finalmente la comida conmemorativa y brindis. En este brindis conjunto se utilizan los dos juegos de copas en plata originales con las que sellaron su primer acuerdo.

La fiesta, que reconoce y celebra valores de identidad, civismo y cohesión social, es una declaración de convivencia pacífica y de la voluntad de mantener un acuerdo por el que hace siglos se pactó una explotación sensata de un recurso natural,

Objeto de la declaración

Atendiendo a su carácter inmaterial o intangible, se define como objeto de la declaración el conjunto de atributos que constituyen la esencia de “Correr la Mojonera”, que garantizan su pervivencia y el papel activo de la sociedad y constituyen un referente identitario de las poblaciones que lo ha impulsado. Entre los elementos materiales asociados a esta manifestación cultural, se encuentra en primer lugar el propio recorrido físico por Covarrés y Sel de la Fuente y los 28 mojones que lo delimitan, que en unos casos se trata de piedras labradas y en otros casos de amontonamientos e hitos en el paisaje y que durante transcurso del recorrido van siendo limpiados de maleza e identificados.

Por otro lado, reforzando el carácter jurídico del acto destaca la firma del documento físico que atestigua la posición de los mojones y la renovación del acuerdo, la llamada “Escritura de correr la mojonera” que se realiza en presencia de notario, lo que dota al documento de validez jurídica y al acto de una trascendencia significativa a pesar del carácter lúdico de la celebración.

Finalmente, las copas de plata utilizadas en el brindis, que son las copas que fueron utilizadas en el primer brindis de ratificación del acuerdo y que en la actualidad sirven en cada edición de la fiesta al mismo propósito, reforzando el carácter ceremonial de la celebración. Estas copas pertenecen a los ajuares de los concejos participantes y presentan un diseño diferente, las de los Redondos son copas más bajas y las de Brañosera presentan una boca muy ancha como copones litúrgicos medievales. Están hechas de modo que se pueda beber por dos lados, los hombres solían beber por la cara superior y las mujeres por la cara inferior o culo.

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